El sistema de siembra directa tiene un gran potencial en el secuestro de carbono, en la mejora de la calidad del suelo y en el logro de una productividad sostenida de los cultivos (Huang Y, Ren W, Wang L, Hui D, Grove JH, Yang X, Tao B, Go B. 2018). Es por ello que se incluye como componente de la llamada agricultura climáticamente inteligente (ACI), un modelo centrado en métodos para mantener o aumentar la producción de alimentos y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de GEI y otros impactos ambientales en varios escenarios climáticos.

Según el último informe de superficie bajo SD (Siembra Directa) para la campaña 2018/19, nuestro país continúa
a la vanguardia de esta tecnología con valores de adopción que se mantienen desde hace 10 años por encima del 90%.
En términos de porcentaje, la superficie de soja bajo SD para la campaña 2018/19 alcanzó el 94% y de maíz el 92%, seguidos por el trigo y el sorgo con valores del 87% y 86%, respectivamente. Por debajo se encuentran la cebada y el girasol, para los que la SD se adopta en un 78% y 74%, respectivamente
Sin embargo, la adopción masiva de esta tecnología no se traduce necesariamente en mejoras en el balance de carbono, fertilidad y otros indicadores de salud del suelo. Incluso, en ciertas regiones, se observa el avance de procesos de degradación.
En este sentido, las rotaciones, la siembra de gramíneas y de cultivos de cobertura o de servicios (CS) son prácticas necesarias dentro de un verdadero Sistema de SD. En el caso de los CS, además de ‘cubrir el suelo’ ofrecen otros beneficios, como la mejora en el manejo del agua, control de la erosión eólica, de la densidad de malezas, promoción de la biodiversidad, disminución de la carga de insumos, entre otros. En Argentina, sobre todo en regiones
semiáridas, vienen creciendo sostenidamente y actualmente son adoptados por el 13% de los
productores.
Es por eso que en el informe de superficie bajo SD este año decidimos incluir información relacionada a la siembra de cultivos de servicios y la inclusión de gramíneas en la rotación. Los datos provienen del Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA) y del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales, que cuenta con una Red de Colaboradores de 1200 asesores técnicos de agronomías, acopios, cooperativas, asociaciones, entre otros. En el caso de la ReTAA, la medición se realiza sobre 700 encuestas telefónicas a informantes
calificados de cada región.
Si bien la adopción promedio nacional de SD se mantiene por encima del 90% estos valores bajan significativamente en ciertas zonas agroecológicas. Pero además los resultados revelan que en algunas regiones esta tecnología se implementa de forma aislada, basándose en la simple ‘ausencia de labranza’. Por ejemplo, en el norte de Buenos Aires mientras el porcentaje bajo SD supera el 90%, la presencia de gramíneas en la rotación es de tan sólo el 35% y el porcentaje de productores que siembran CS sólo llega al 8%.
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