“La situación energética es grave y va a empeorar”, admitió dos veces en una misma semana el presidente y CEO de YPF, Miguel Galuccio. El reconocimiento, aunque tardío, es resultado de las dramáticas cifras del sector, ya inocultables, que descuentan además futuras medidas como nuevos ajustes en las tarifas residenciales de luz y gas.
Una de las variables que da cuenta de la preocupación oficial, negada en voz alta hasta hace apenas días, es la evolución de exportaciones e importaciones de energía del país y su relación con la liquidación de divisas de la cosecha del sector agrícola.
La proporción de dólares del campo que se destinan para financiar las compras energéticas del exterior creció significativamente desde que asumió el kirchnerismo en el 2003 y se ha duplicado (desde un nivel incluso ya alto) en apenas tres años.
Un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), muestra cómo el sector energético pasó de ser un aportante neto de dólares a la economía a un demandante neto en un período relativamente corto de tiempo. “Puede apreciarse que las importaciones de energía fueron incrementando paulatinamente su importancia relativa respecto a los dólares liquidados de la cosecha. En efecto, de representar un 6% en 2003, durante este año equivaldrían al 44% –observándose que además entre 2010 y 2013 ese indicador se duplica–, pasando del 21% al 44% en sólo tres años”, indicaron los analistas de la consultora.
Las estimaciones, que se basan en números oficiales del Indec y de la cámara de exportadores de granos (Ciara-Cec), tienen su lógica teniendo en cuenta que para este año se espera un récord de superior a u$s 13.000 millones que le demandará al Gobierno las compras de combustibles del exterior para abastecer el elevado consumo interno, con una producción de petróleo y, sobre todo, de gas declinante.
Por otra parte, la liquidación de divisas que aportará a la economía la exportación de cereales y oleaginosas está proyectada en torno a los u$s 25.000 millones.
Pero hay varios indicadores que ponen de relieve el alarmante cuadro energético. Desde el IARAF también analizaron el saldo de balanza comercial energética con los dólares de la cosecha.
“Puede apreciarse que entre 2003 y 2006 la energía aportó dólares equivalentes al 50% de los dólares de la cosecha”, apunta el informe. No obstante, aclara que desde 2011 el indicador se vuelve negativo, estimándose que este año sea del orden del -23%, lo que implica que el déficit comercial energético podría insumir “casi una cuarta parte de los dólares” que se generen por la liquidación del campo.
SRA/El Cronista Comercial
Foto Telam
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